viernes, 28 de octubre de 2011

CIRO CASTILLO ROJO Y LOS MUERTOS OLVIDADOS EN SITIOS DE ENTIERRO CLANDESTINOS




Ellos aún esperan…



Como todo el país, quedamos conmovidos por la trágica historia de la familia Castillo Rojo y la pérdida de su hijo Ciro. Sólo la tenacidad admirable de su padre, permitió encontrarlo. Ahora que por fin pueden darle cristiana sepultura, no podemos sino hacer un paralelo entre esta historia y las historias de miles de peruanos que siguen buscando infructuosamente a sus familiares desaparecidos durante el conflicto armado interno sin ningún apoyo de la sociedad ni del Estado.
Las cifras más conservadoras señalan que existen unas 15,000 personas desaparecidas en el país durante el conflicto armado interno. La CVR dejó un registro de 4644 sitios de entierro clandestinos en el país, donde se supone que estarían dichas personas. La mayoría de los sitios se encuentran en Ayacucho.
La perseverancia del Dr. Castillo, padre de Ciro, nos recuerda a las mujeres de Ayacucho, a las mujeres de ANFASEP -la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos, Desaparecidos en Zonas de Emergencia-, a su Presidenta honoraria Doña Angélica Mendoza, que hace 28 años no ha cesado en la búsqueda de su hijo Arquímedes (19), a quien se lo arrebataron de sus brazos, la madrugada del 2 de julio de 1983 en su casa en Ayacucho. El joven Arquímedes fue conducido al cuartel “Los Cabitos”, recinto militar donde estuvo detenido indebidamente. A los días de su detención, Mamá Angélica recibió una desesperada nota de su hijo donde confirmaba su detención en Cabitos, pedía conseguir dinero y la ayuda de un abogado para sacarlo de allí. Las autoridades militares negaron la detención de Arquímedes –como la de muchas otras personas- en las mismas circunstancias. Arquímedes continúa desaparecido aún.
En la actualidad, las mujeres de ANFASEP impulsan una nueva lucha para la construcción de un Santuario de la Memoria en La Hoyada, campo cercano al cuartel “Los Cabitos” donde la Fiscalía halló decenas de osamentas de hombres, mujeres y niños, así como los vestigios de los crematorios donde presuntamente cientos de personas fueron asesinadas.
Los años pesan a Mamá Angélica, pero a sus más de 80 años tiene aún la esperanza de encontrar a su hijo, llorar su muerte y sepultarlo dignamente. Hace más de 28 años ella y muchas otras mujeres y hombres de Ayacucho, no pueden cerrar su duelo. ¿Alguien puede escucharlos?
Han transcurrido ya más de 8 años desde que la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) planteó un conjunto de recomendaciones entre los que destacó el desarrollo de un Plan Nacional de Investigaciones Antropológico Forenses (PNIAF) que nunca fue asumido por el Estado como tal y que es urgente impulsar.
Las organizaciones de la sociedad civil han aportado mucho a este proceso a lo largo de los últimos años. Desde el Estado se ha dado una respuesta poco eficiente en la atención de cientos de denuncias de violaciones de derechos humanos vinculadas a sitios de entierro que abarrotan las Fiscalías Especializadas de Ayacucho, las que no se dan abasto para cumplir con su obligación, en tanto existen pocos fiscales y éstos no sólo ven este tipo de casos.
Por su parte, la Comisión de Derechos Humanos, COMISEDH, investigó y concluyó el registro de sitios de entierro de la CVR en Ayacucho, incrementando su número de 2653 sitios a 4052 sitios de entierro registrados solamente en esta región.
Ahora que la familia Castillo Rojo podrá enterrar a Ciro y cerrar su duelo, nos queda la esperanza de un destino similar para las miles de familias peruanas que buscan a sus seres queridos desde hace muchos años.
El lunes 31 de octubre -antes del día de los muertos- las mujeres de ANFASEP realizarán una romería a la cruz de La Hoyada, lugar donde aspiran se construya el Santuario de la Memoria, donde esperan poder dejar unas flores a sus desaparecidos.



Lima, 28 de octubre de 2011


Con el ruego de su difusión



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Pablo Vilcachagua
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